A finales de octubre, cuando era comisionado de la Policía Federal, Víctor Gerardo Garay Cadena entregó a la SIEDO al inspector Édgar Enrique Bayardo del Villar, por acusaciones de servir a la banda del narcotráfico que encabeza Ismael "El Mayo" Zambada.
Desde tiempo atrás, Garay había espiado en forma encubierta a Bayardo y lo había videofilmado. El propio Bayardo lo declara ministerialmente. De hecho fue captado al salir de la casa donde el pasado 20 de octubre fue capturado Jesús "El Rey" Zambada, en la Colonia Lindavista del Distrito Federal.
Garay nunca imaginó que su subordinado sabía perfectamente que lo filmaban sus huestes y tampoco estaba enterado de que la relación de Bayardo con la DEA al parecer era más cercana de lo que él creía.
Aquel día Bayardo entró a la SIEDO con la idea de que iba a un curso, como Garay le había dicho.
Adentro, la historia dio un giro de 360 grados, porque Bayardo se convirtió en testigo protegido y con sus testimonios hundió en la cárcel a Garay, quien lo había entregado.
Según la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/359/2008 y testimonios recabados con tres fuentes distintas que conocieron de los hechos, la caída de los dos jefes policiacos parece marcada por la desconfianza y la traición.
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Por la indagatoria pudo conocerse que Édgar Bayardo trabajaba para Zambada, a quien le cobraba entre 25 y 500 mil dólares por cada captura de un enemigo o por avisarle anticipadamente de un operativo en su contra, además de que usaba la información que le proporcionaba el capo para perseguir a los Beltrán Leyva, según consta en declaraciones ministeriales.
Pero el plan personal de este policía, que también servía a la DEA, era sacarle todo el dinero y la información posible a Zambada y, al final, traicionarlo.
"'El Rey' sabía que Arturo Beltrán tenía una casa en el Pedregal, corroborando los datos que traíamos nosotros, los cuales nos había proporcionado la DEA, y como nos daba buena información, nunca lo molestamos con pedirle más dinero, porque los planes iban conforme a lo establecido, es decir, habíamos capturado a algunos delincuentes y después lo capturaríamos a él", confesó Bayardo ante fiscales federales.
Veinte años atrás, Bayardo tenía 22 y era escolta de José Francisco Sánchez Naves, un comandante de la vieja guardia de la Policía Judicial Federal, quien le presentó en las Lomas de Chapultepec a Amado Carrillo Fuentes "El señor de los cielos", Alcides Ramón Magaña "El Metro" y al "Rey" Zambada.
Sánchez Naves, su mentor, cayó abatido en el Distrito Federal por las balas de los Arellano Félix, en febrero de 1999.
El 1 de julio de 2007, sin problemas con los controles de confianza, Bayardo entró a la Policía Federal, donde siempre estuvo respaldado por agentes de la estación de la DEA en la Ciudad de México.
No tardó mucho en recibir una llamada del comandante Pedro Magaña, director operativo de la AFI en el Estado de México, quien días antes de ser ejecutado –en agosto– le dijo que "El Rey" lo quería ver de urgencia para hacerle una buena oferta, señala el expediente.
En una casa por el rumbo del Centro Comercial Interlomas, Bayardo se encontró con Zambada y llevó la iniciativa de la negociación: le dijo que más que dinero, le interesaba información de sus rivales, para capturarlos, presentarlos como logros de la SSP federal y así lograr que Jorge Cruz Méndez fuera ascendido a Jefe de División en la Policía.
"El Rey" estuvo de acuerdo con la propuesta.
"Fui a hablar con Jorge Cruz Méndez y Fidel Hernández García y les dije que había visto a esta persona y lo que me había comentado 'El Rey' y ellos me dijeron que cómo la veía y yo les respondí que aprovecháramos para hacer un plan de trabajo, ya que todos queríamos que Jorge Cruz fuera Jefe de División", dice la declaración.
Añade: "Si metíamos trabajo importante lo podían nombrar (a Jorge Cruz), y que la única manera de meter trabajo importante era a través de estas personas, y que deberíamos de aprovechar la información que nos podían dar para la captura de los enemigos de él, y finalmente capturarlo a él, y además llevarnos una lanita sin problemas, por lo que estuvieron de acuerdo", contó Bayardo.
En la Policía, desde ese momento, el inspector Bayardo jugó al filo de la navaja, sorteando su rutina de trabajo con un teléfono Unefon proporcionado por Zambada y un Nextel con el que estaba en comunicación con los agentes antidrogas de la Unión Americana.
Tener dos amos le funcionó durante más de un año: Zambada le dio a Bayardo varias de las informaciones que, tras diversos operativos, merecieron spots televisivos del Gobierno federal.
La captura del colombiano Ever Villafañe, en julio, fue una de las varias aportaciones de "El Rey" con las que hizo propaganda la SSP federal.
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Víctor Gerardo Garay, acusado por la PGR de proteger a los Beltrán, vigilaba los pasos de su subordinado y su desconfianza hacia Bayardo llegó al grado de espiarlo con cámaras de video encubiertas, captándolo a la salida de una casa de "El Rey".
Gracias al vínculo con los estadounidenses, Bayardo fue enterado del espionaje en su contra, logró identificar a los comandante mexicanos que estaban encargados de vigilarlo e incluso relacionó sus labores con el FBI, indican indagatorias de la PGR.
"Supe que en un video salía... Charly me había comentado que esos videos se los había entregado el comandante Carballido y el comandante Alejandro Díaz Saavedra alias 'El Tyson' y que era una investigación del FBI... Carballido y Díaz Saavedra son incondicionales del comisionado Víctor Gerardo Garay y siempre están realizando labores especiales de él", declaró el inspector, seguro de que nada pasaría.
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La detención de "El Rey", el 20 de octubre, cambió los planes para todos.
La supuesta "infiltración" a "El Rey", uno de los objetivos de Bayardo, ya no tenía razón de ser. Jesús Zambada Reyes y Ricardo Flores Quintana o Richard Arroyo Guízar, "El Richard", hijo e hijastro de "El Rey", respectivamente, delataron la relación orgánica de Bayardo y otros mandos de la Policía Federal con su organización.
El 22 de octubre, la SIEDO pidió a Garay que le presentara a declarar a Bayardo, en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/359/2008.
Convocado por Garay para acudir a "un curso de capacitación para agentes federales", Bayardo le acompañó. Ya en la SIEDO supo que no había ningún curso; al contrario, estaba a disposición del Ministerio Público Federal.
Frente a fiscales federales, en su primera declaración ministerial Bayardo fue categórico al negar toda acusación. Tres días después, el 25 de octubre, obtuvo los beneficios de testigo protegido y empezó a dar detalle de los presuntos abusos, robos y encubrimiento a los Beltrán de parte de su jefe Garay, quien ahora pernocta en la cárcel.
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miércoles, 14 de enero de 2009
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Cuidaba a capos SSP-DF
Las Policías del Distrito Federal no libran los señalamientos en indagatorias oficiales por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
Al menos desde 2007, Arturo Beltrán Leyva, "El Barbas", ha tenido bajo su servicio a motopatrulleros y policías de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, mientras que su rival recientemente convicto Jesús Zambada García, "El Rey", tenía como compadre a Ignacio Perales Gómez, alto mando de la Policía Judicial del DF asesinado en junio de 2006.
Fidel Hernández García, integrante del Estado Mayor de la Policía Federal, hoy preso, asegura en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEI DCS/359/2008 que policías del "Sector Pedregal" de la SSP del DF protegían a "El Barbas" cuando visitaba su casa localizada en Escarcha 32.
"Entre el 10 y 20 de diciembre de 2007 tuve conocimiento, derivado de las actividades de inteligencia que se realizan en la Policía Federal, que en el domicilio de Escarcha ("El Barbas") era resguardado por elementos de la SSP del DF, así como por policías de seguridad pública del DF del Sector Pedregal y otros vehículos sin placas, cuenta.
"Añade que ese lugar era frecuentado por Arturo Beltrán y entre los vehículos que se encontraban en la calle de Escarcha, unos cuatro vehículos particulares y oficiales, había dos patrullas y una moto de la citada dependencia. Le daban protección al mismo Arturo Beltrán Leyva".
A su vez, el inspector de la PFP Édgar Enrique Bayardo declaró ante la SIEDO que "El Rey" Zambada era compadre de Ignacio Perales.
Según Bayardo, cuando era fiscal de delitos graves en la Procuraduría de Justicia de Guerrero, le llamó desde Puebla un comandante de apellido Batres para decirle que lo andaba buscando Perales.
"Cuando nos vimos, el comandante Perales me refirió que tenía un compadre que quería platicar conmigo y que no tenía problemas, ya que no tenía ni orden de aprehensión, ni era buscado y que no me iba a meter en ningún problema. Yo le pregunté que de quién se trataba, contestándome Perales que era un hermano del 'Mayo' Zambada", declaró Bayardo.
No hay caso contra Velarde.- PGR
El Procurador Eduardo Medina Mora informó que la PGR no tiene elementos para fincar cargos contra Mario Velarde Martínez.
Velarde fue secretario particular del actual titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, Genaro García Luna, durante el sexenio pasado.
Medina Mora dijo que lo único que se tiene hasta ahora es la imputación de un testigo.
Sin embargo, agregó, no se encontró delito alguno después de su declaración ante el Ministerio Público, que duró seis horas.
Un testigo protegido identificado como "Felipe" lo relacionó con una red de servidores públicos, algunos de Interpol-México, que durante 2007 vendieron información a los hermanos Beltrán Leyva.
El Procurador informó de la situación de Velarde el lunes por la noche durante un brindis de fin de año con reporteros de la fuente.
Al menos desde 2007, Arturo Beltrán Leyva, "El Barbas", ha tenido bajo su servicio a motopatrulleros y policías de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, mientras que su rival recientemente convicto Jesús Zambada García, "El Rey", tenía como compadre a Ignacio Perales Gómez, alto mando de la Policía Judicial del DF asesinado en junio de 2006.
Fidel Hernández García, integrante del Estado Mayor de la Policía Federal, hoy preso, asegura en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEI DCS/359/2008 que policías del "Sector Pedregal" de la SSP del DF protegían a "El Barbas" cuando visitaba su casa localizada en Escarcha 32.
"Entre el 10 y 20 de diciembre de 2007 tuve conocimiento, derivado de las actividades de inteligencia que se realizan en la Policía Federal, que en el domicilio de Escarcha ("El Barbas") era resguardado por elementos de la SSP del DF, así como por policías de seguridad pública del DF del Sector Pedregal y otros vehículos sin placas, cuenta.
"Añade que ese lugar era frecuentado por Arturo Beltrán y entre los vehículos que se encontraban en la calle de Escarcha, unos cuatro vehículos particulares y oficiales, había dos patrullas y una moto de la citada dependencia. Le daban protección al mismo Arturo Beltrán Leyva".
A su vez, el inspector de la PFP Édgar Enrique Bayardo declaró ante la SIEDO que "El Rey" Zambada era compadre de Ignacio Perales.
Según Bayardo, cuando era fiscal de delitos graves en la Procuraduría de Justicia de Guerrero, le llamó desde Puebla un comandante de apellido Batres para decirle que lo andaba buscando Perales.
"Cuando nos vimos, el comandante Perales me refirió que tenía un compadre que quería platicar conmigo y que no tenía problemas, ya que no tenía ni orden de aprehensión, ni era buscado y que no me iba a meter en ningún problema. Yo le pregunté que de quién se trataba, contestándome Perales que era un hermano del 'Mayo' Zambada", declaró Bayardo.
No hay caso contra Velarde.- PGR
El Procurador Eduardo Medina Mora informó que la PGR no tiene elementos para fincar cargos contra Mario Velarde Martínez.
Velarde fue secretario particular del actual titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, Genaro García Luna, durante el sexenio pasado.
Medina Mora dijo que lo único que se tiene hasta ahora es la imputación de un testigo.
Sin embargo, agregó, no se encontró delito alguno después de su declaración ante el Ministerio Público, que duró seis horas.
Un testigo protegido identificado como "Felipe" lo relacionó con una red de servidores públicos, algunos de Interpol-México, que durante 2007 vendieron información a los hermanos Beltrán Leyva.
El Procurador informó de la situación de Velarde el lunes por la noche durante un brindis de fin de año con reporteros de la fuente.
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viernes, 5 de diciembre de 2008
En 20 minutos se desmoronó su imperio
El escudo de policías corruptos que tenía para su protección Jesús El Rey Zambada, se desmoronó en una balacera de 20 minutos. En medio del fuego cruzado y copado por agentes federales, desde su reducto en la azotea de un edificio de la colonia Lindavista, El Rey hizo un último intento y llamó tres veces a quien presuntamente era su alfil infiltrado en la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SPPF), el subdirector de Investigación de Delitos, Édgar Enrique Bayardo del Villar.
—“¿Qué pasó ahijado? Ya nos estamos agarrando a chingadazos—, le dijo Zambada al jefe policiaco y a quien presuntamente le pagaba para su protección 25 mil dólares mensuales. Del otro lado del aparato, Bayardo del Villar contestó: “Ya voy, padrino, ya voy”. Pero nunca llegó.
En el momento más álgido del tiroteo, El Rey Zambada llamó a otro jefe policiaco de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Distrito Federal, al que no se identifica por su nombre: “oiga, ahijado, por favor mándeme a la pitufada, porque no sé si son contras o gobierno”. Tampoco recibió el apoyo, de acuerdo con la versión ofrecida a fiscales federales por el testigo protegido Rambo III en la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/350/2008 y a la cual tuvo acceso EL UNIVERSAL.
En la desesperación, Zambada llamó nuevamente a Bayardo del Villar y le dijo: “ahí le encargo a mis hijos, ahijado, me la voy a rifar. Yo no voy a dejar que me agarren, y si no, me voy a matar”. Antes de ser detenido, El Rey Zambada le quitó una pistola a Ricardo Flores Quintana, El Richard o El R, su hijastro, y cuando la llevaba a su sien otro hijo le gritó: “Apá, está loco, piense en nosotros, en sus nietos, en sus hijos”, y en ese momento fueron detenidos por policías que no estaban a su servicio.
Concluía así la carrera criminal de este hombre de 47 años, quien estuvo a tres semestres de terminar la licenciatura en Contaduría y se define como comerciante con ingresos de 45 mil pesos, pero que la Procuraduría General de la República lo señala como jefe de la célula del cártel del Pacífico en el DF. De hecho, el imperio criminal que construyó en la ciudad de México con complicidad de policías, comenzó a desmoronarse tras la llamada anónima que recibió la SIEDO.
La delación que llevó a dar con El Rey Zambada ocurrió a las 11:00 horas del pasado 20 de octubre. Una persona con acento norteño, de acuerdo con el oficio PGR/SIEDO/UEIDCS/1016/2008, señaló: “en el domicilio ubicado en la calle Wilfredo Massieu número 430, colonia Lindavista, delegación Gustavo A. Madero, hay varias personas armadas y son narcotraficantes”. Y fue explícito: “es gente de El Mayo Zambada y si van los pueden detener, entre ellos está su hijo”.
Dos horas más tarde, un grupo de agentes federales llegó al domicilio. “ahí están, ahí están”, gritó uno de los policías que se acercó al portón y así inició el fuego entre policías y delincuentes. El Rey Zambada subió con sus dos hijos a un Jetta blindado, abrió el portón, pero una camioneta frenó su huida. El Richard iba a lanzar una granada, pero su padre se lo impidió.
Entonces, los tres bajaron del auto. Corrieron hacia la izquierda de la casa. Saltaron la barda hacia un edificio, donde llegaron a la azotea. Uno de los hijos de Zambada relató: “Le dije a mi padre que le marcara a Bayardo para que nos ayudara, porque mi papá le había dado mucho dinero para que lo protegiera”. Llamó, pero nadie llegó. El Rey perdió a sus súbditos en el momento que más los necesitaba.
—“¿Qué pasó ahijado? Ya nos estamos agarrando a chingadazos—, le dijo Zambada al jefe policiaco y a quien presuntamente le pagaba para su protección 25 mil dólares mensuales. Del otro lado del aparato, Bayardo del Villar contestó: “Ya voy, padrino, ya voy”. Pero nunca llegó.
En el momento más álgido del tiroteo, El Rey Zambada llamó a otro jefe policiaco de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Distrito Federal, al que no se identifica por su nombre: “oiga, ahijado, por favor mándeme a la pitufada, porque no sé si son contras o gobierno”. Tampoco recibió el apoyo, de acuerdo con la versión ofrecida a fiscales federales por el testigo protegido Rambo III en la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/350/2008 y a la cual tuvo acceso EL UNIVERSAL.
En la desesperación, Zambada llamó nuevamente a Bayardo del Villar y le dijo: “ahí le encargo a mis hijos, ahijado, me la voy a rifar. Yo no voy a dejar que me agarren, y si no, me voy a matar”. Antes de ser detenido, El Rey Zambada le quitó una pistola a Ricardo Flores Quintana, El Richard o El R, su hijastro, y cuando la llevaba a su sien otro hijo le gritó: “Apá, está loco, piense en nosotros, en sus nietos, en sus hijos”, y en ese momento fueron detenidos por policías que no estaban a su servicio.
Concluía así la carrera criminal de este hombre de 47 años, quien estuvo a tres semestres de terminar la licenciatura en Contaduría y se define como comerciante con ingresos de 45 mil pesos, pero que la Procuraduría General de la República lo señala como jefe de la célula del cártel del Pacífico en el DF. De hecho, el imperio criminal que construyó en la ciudad de México con complicidad de policías, comenzó a desmoronarse tras la llamada anónima que recibió la SIEDO.
La delación que llevó a dar con El Rey Zambada ocurrió a las 11:00 horas del pasado 20 de octubre. Una persona con acento norteño, de acuerdo con el oficio PGR/SIEDO/UEIDCS/1016/2008, señaló: “en el domicilio ubicado en la calle Wilfredo Massieu número 430, colonia Lindavista, delegación Gustavo A. Madero, hay varias personas armadas y son narcotraficantes”. Y fue explícito: “es gente de El Mayo Zambada y si van los pueden detener, entre ellos está su hijo”.
Dos horas más tarde, un grupo de agentes federales llegó al domicilio. “ahí están, ahí están”, gritó uno de los policías que se acercó al portón y así inició el fuego entre policías y delincuentes. El Rey Zambada subió con sus dos hijos a un Jetta blindado, abrió el portón, pero una camioneta frenó su huida. El Richard iba a lanzar una granada, pero su padre se lo impidió.
Entonces, los tres bajaron del auto. Corrieron hacia la izquierda de la casa. Saltaron la barda hacia un edificio, donde llegaron a la azotea. Uno de los hijos de Zambada relató: “Le dije a mi padre que le marcara a Bayardo para que nos ayudara, porque mi papá le había dado mucho dinero para que lo protegiera”. Llamó, pero nadie llegó. El Rey perdió a sus súbditos en el momento que más los necesitaba.
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